jueves , diciembre 8 2022

La era del nudo en el estómago

(ISteemkr)

El sistema digestivo es uno de los blancos preferidos de las emociones. Además, puede verse afectado por males de diverso origen que, en este siglo, son moneda corriente

Estrés, ansiedad, miedo, nervios, irritabilidad, son consecuencia de un ritmo de vida cada vez más cargado de apuro e incertidumbre que afectan a un sistema que está muy ligado a ellos: el digestivo.

En esta increíble estructura se producen grandes cantidades de jugo gástrico y de enzimas que se mezclan con los alimentos, fraccionándolos en sustancias más simples, como las proteínas y los aminoácidos, consiguiendo que las comidas se transformen en una sustancia semilíquida, el quimo, que pasa al intestino.

Pero además de su función digestiva, esta víscera es, junto con el cuello, los hombros y la espalda, el punto del organismo donde más se somatizan los problemas y conflictos de la mente, es decir, donde una alteración de origen psíquico se transforma en otra de base orgánica y funcional.

Ante un problema que sentimos que nos supera, se nos detiene la respiración, se nos anuda el estómago y sentimos una punzada en la zona abdominal. Si los problemas son permanentes, aparecen problemas más molestos, como el reflujo gastroesofágico, mal aliento, aerofagia, digestiones pesadas y lentas, y estreñimiento, hasta una persistente sensación de acidez y ardor estomacal.

Según explica el doctor Luis Rico Zalba de Madrid «las gastralgias son uno de los problemas más frecuentes en las consultas y pueden tener muchas causas». Todos los dolores de vientre se localizan en el abdomen, pero no hay dos dolores de estómago iguales y todos tienen distintos orígenes.

«En estos casos urgentes, el dolor puede ser síntoma de un problema orgánico severo, desde una oclusión por retorcimiento de un asa intestinal hasta una perforación del estómago o un coágulo en los vasos de la región digestiva» describe Rico Zalba.

¿Cuándo ir al médico?

Si el dolor es crónico, si va y viene, o desaparece y reaparece días después, también conviene acudir a la consulta para que el médico diagnostique de qué se trata, aunque con menos urgencia. Además existen otras causas de dolor abdominal, como la enfermedad inflamatoria intestinal o la intolerancia a la lactosa, que afecta a los más pequeños.

También producen dolor abdominal los cálculos biliares, conocidos vulgarmente como piedras en la vesícula, que producen molestias localizadas en la parte superior derecha del abdomen. Estas molestias suelen ser de una intensidad media y más tolerable, aunque a veces pueden llegar a ser muy intensas.

Comida en mal estado

Produce un dolor generalizado que no se sitúa en un lugar concreto, sino que se distribuye por todo el vientre, y que suele moverse de un lado a otro, dentro de la zona abdominal. Se manifiesta en forma de cólicos, frecuente cuando el estrés y el nerviosismo atacan el aparato digestivo(no suele durar más de 24 horas).

En estos casos se recomienda reposar y no comer nada. Lo más aconsejable es beber abundante agua o jugos para compensar la pérdida de líquido. No conviene tomar antiácidos ni antidiarreicos. Hay que dejar que el cuerpo excrete el elemento tóxico que atacó su aparato digestivo, pero hay que ir al médico si el dolor y los síntomas tienden a empeorar.

Urgencias de quirófano

Aunque muchas veces comienza en el centro del estómago o alrededor del ombligo, después baja, para situarse donde se localiza el apéndice, en la zona abdominal inferior derecha. Es un dolor continuo, intenso y molesto que se inicia bruscamente, no cede y va en aumento. Al ser palpado, duele mucho. Puede ser punzante o no, pero siempre crece en intensidad: pasan las horas y aumenta, con lo cual se hace insoportable.

En esos casos, se debe asistir con urgencia a un centro sanitario para evitar complicaciones.

Las úlceras

El dolor ulceroso se sitúa en el centro y hacia arriba de la zona abdominal, en la boca del estómago. Con menos frecuencia afecta el pecho o la espalda. Se trata de un dolor punzante, como el corte de un cuchillo, muy intenso, continuo y molesto. Suele ser más severo cuando se está en ayunas y en determinadas épocas del año, como la primavera y el otoño. Conviene evitar los alimentos irritantes, como las especias, el alcohol, las frituras, los picantes, el té y el café.

Beber leche puede aliviar los síntomas momentáneamente, pero luego el dolor retorna con más fuerza. También hay que acudir al médico antes de llegar a perder sangre en vómitos o heces.

Pesadillas de sobremesa

La indigestión produce dolor de la región abdominal alta, en el centro y hacia arriba, en una zona similar a la de la úlcera gastroduodenal: debajo de las costillas, en la boca del estómago.

Más que dolor, se trata de una sensación de pesadez, de malestar; es un dolor «apagado», más tolerable que el de la úlcera, acompañado de sensación de plenitud, y que surge alrededor de una hora después de ingerir una comida copiosa.

Inflamación y acidez

El dolor debido a este trastorno gástrico, denominado gastritis, se localiza en la parte superior del abdomen. Es un dolor muy similar al ulceroso, y son muy difíciles de diferenciar clínicamente uno del otro, aunque el de la gastritis puede ser más leve, menos intenso.

La gastritis se alivia con antiácidos y tiene tratamientos similares a los de la úlcera péptica. Para prevenir los dolores gástricos hay que evitar los alimentos irritantes y hay que descansar.

Tripas inquietas

El denominado síndrome del intestino irritable (SIR) se localiza en toda la región abdominal, sobre todo en la parte baja, y puede ser similar a la gastroenteritis.

El dolor que ocasiona puede ser apagado y difuso, pero también alterna con cólicos y retortijones. Es una molestia crónica que aparece acompañada de fases alternadas de estreñimiento y diarrea. Ante un episodio de dolor, hay que buscar un lugar cómodo donde sentarse o acostarse, cerrar los ojos, reposar e intentar relajarse. Además, conviene colocarse una bolsa de agua caliente sobre el estómago.

Claves

  • El dolor y el ardor pueden ser síntomas de la úlcera gástrica
  • Si persisten problemas como el reflujo gastroesofágico, el mal aliento y digestiones pesadas y lentas, conviene consultar con un especialista para descartar enfermedades, sean o no de origen psíquico el alma habla en el cuerpo

Me cayó como una piedra, tengo un nudo en la panza, se me cerró el estómago, fuego y otras metáforas ilustran la misma palabra: problemas.

Todos sabemos cómo puede bloquearnos el estómago y quitarnos el apetito un problema. O todo lo contrario, comer desordenadamente y tratar de embutir en la mente demasiadas cosas a la vez y provocarse una indigestión. Lo que en nuestro cuerpo se manifiesta como síntoma es la expresión visible de un proceso invisible que pretende interrumpir nuestras acciones, avisarnos sobre una anomalía y obligarnos a observar, analizar el problema.

Sin embargo, muchos profesionales aseguran que aquellas dolencias imposibles de comprobar por medio del microscopio son sólo imaginarias y no merecen mayor atención.

Las molestias estomacales son el motivo de tres de cada diez consultas en el servicio de Gastroenterología del Hospital de Clínicas. Si persisten problemas como el reflujo gastroesofágico, el mal aliento y digestiones pesadas y lentas, conviene consultar con un especialista para descartar enfermedades, sean o no de origen psíquico el alma habla en el cuerpo, todas nuestras emociones se acompañan de cierto grado de sensaciones físicas, y por lo tanto, impactan en nuestra vida emocional.

 

 

 

Fuente: Diario La Nación. Ricardo Goncebat y Valeria Burrieza

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