jueves , diciembre 8 2022

¿P.N.L. ó Coaching?

(iKakoe)

 Graciela Marchetti Coach

Es como preguntarle a un niño: “¿Quién es mejor, mamá o papá?” Un niño con una autoestima intacta respondería: “¡Son diferentes! y juntos…hacen maravillas!”

Si echamos una mirada inicial conciliatoria, salta a la vista que tanto el Coaching Ontológico como la Programación Neurolingüística hacen foco en el SER; la P.N.L, estudiando la subjetividad humana, explorando los matices de la excelencia personal y el Coaching desde su interpretación de los seres humanos como seres lingüísticos, que se crean a sí mismos en el lenguaje y a través de él. Cuando somos capaces de romper con el pensamiento fragmentario, veremos de qué manera ambas disciplinas se asisten mutuamente, se complementan, se refuerzan y completan en una danza en que necesitamos de las dos en estos escenarios de vertiginosos cambios y desafíos extraordinarios P.N.L. y COACHING; COACHING y P.N.L, danzando armoniosa y alternadamente como figura y fondo.

La PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜÍSTICA con su exquisita exploración del RAPPORT y sus sutiles elementos, sus POSICIONES PERCEPTUALES, la gimnasia más recomendada para ubicar al ego en su lugar y desarrollar la empatía, la objetividad y la visión sistémica, sus SISTEMAS REPRESENTACIONALES (VAK), que optimizan los recursos que usamos a la hora de comunicarnos, su METAMODELO DEL LENGUAJE, que apunta a la asertividad verbal, sus METAPROGRAMAS O ESTILOS DE ELECCIÓN, claves en las áreas de motivación y toma de decisiones.

El COACHING ONTOLÓGICO con una de las distinciones lingüísticas más significativas: AFIRMACIONES Y JUICIOS, con su detallado glosario de DECLARACIONES, tan poderosas y tan ignoradas a veces, con su postulado sobre EL PODER GENERATIVO DEL LENGUAJE para inventar y regenerar un sentido en la vida y accionar, con su DISEÑO DE CONVERSACIONES, que nos eleva como seres humanos responsables de los resultados que obtenemos.

Quizás uno de los desafíos en estos tiempos en que la información abunda sea precisamente integrar. La palabra integración tiene su origen en el concepto latino integratĭo. Se trata de “la acción y efecto para constituir un todo, completar un todo con las partes que faltan o hacer que alguien o algo pase a formar parte de un todo”.

Y de eso, precisamente, se trata: de incorporar, de sumar desde la congruencia y con criterio, respetando los postulados de ambas disciplinas. Ya lo dijo Tao Te Chin: “Todo lo flexible y fluyente tenderá a crecer. Todo lo rígido o bloqueado se marchitará o morirá”

 

Graciela Marchetti  -Trainer en P.N.L.- Coach Ontológico Profesional – Coach Ejecutivo Internacional – Consultora  Educativa en Neuroaprendizaje

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