Por Braian David para Conciencia Hoy 

*Colaboración de Oscar Lalanne 

 

¿Cuántas veces nos sentimos incapaces de hacer algo o movernos del lugar donde estamos? ¿Cómo la mente nos limita y finalmente permanecemos en el mismo sitio, aunque no sea lo que preferimos? pero…¿Acaso somos incapaces de observar más allá de lo que nuestro confort nos permite?

De igual forma pasa cuando nos sentimos motivados » No puedo quedarme sentado en el sillón, si quiero tener físico de playa» y salimos a trotar, empezamos una nueva dieta y alcanzamos niveles incluso más satisfactorios de lo que esperábamos.

Todos conocemos el método clásico de comunicación humana que nos enseñaron en el colegio, en las típicas clases de lengua donde debíamos reconocer un Emisor, un Receptor, mensaje:Sin embargo, a este método o modelo le faltan elementos como la corporalidad, los gestos, las posturas, las emociones, los espacios donde nos movemos, el trabajo, la familia, o espacios físicos como un café, restaurante, en fin, somos seres complejos y lingüísticos. Por estas razones, en el Coaching se adhiere una pieza más: El observador.

¿Quién es el Observador?

Nosotros mismos enfocados en la acción y los resultados. Sin limitaciones de índole negativo, sin creencias, juicios, sino una forma particular de mirar al mundo. El Observador realiza una conexión entre: La Emoción, El Lenguaje y la Corporalidad. A partir de éstos, podemos modificar la manera que pensamos, y comprometernos a avanzar.

Cuando hablamos para crear y hacer que las cosas pasen, empleamos un lenguaje distinto al que aplicamos cuando describimos las situaciones. Utilizamos Declaraciones que nos permiten describir una nueva realidad desde lo que decimos y con objetivos concretos que nos comprometen a cumplir a partir de acciones. 

Para que nuestras declaraciones se conviertan en hechos, debemos modificar la forma que interpretamos la realidad, y creernos capaces de cambiar. La vasta mayoría de las personas utilizan el lenguaje para juzgar, explicar, justificar por qué no obtienen las cosas que desean. Y eso es lo que debemos modificar.

Hay que comprometerse, estar predispuesto a que las cosas pasen, tomar acción para lograr los resultados, y cambiar nuestra comunicación, tener un lenguaje generativo.

Si empezamos a comunicar como observadores, que generan un cambio, que van tras los resultados y no sólo interpretan desde enfoques subjetivos, las cosas que pensábamos imposibles pronto dejaraán de serlo, y estaremos mejor concentrados en ser responsables de nuestra vida.  O en palabras de Victor Frankl: