Por Martina Rua

El coaching es una modalidad que cada vez gana más adeptos, y que tiene como objetivo el crecimiento individual y el de los demás

Hay que salir del agujero interior», decía Virus en su disco de 1983. Tanto en el trabajo como en la vida personal atravesamos etapas en las que nos cuesta arrancar. Las razones son tan variadas como lo somos las personas. Frustraciones, enojos, decepción, cansancio, resignación. Pero junto a esto suele asomar también la intuición de que existe una versión mucho mejor de nosotros que podría aflorar con un poco de ayuda o empuje.

Este tipo de procesos, así como cambios laborales o cuestionamientos vocacionales, se pueden encarar con un acompañamiento o coaching. El coaching es un anglicismo que viene del verbo inglés to coach que significa entrenar. Es un método que consiste en acompañar e instruir a una persona o a un grupo con objeto de fomentar un autoconocimiento personal profundo y desarrollar habilidades.

…»Empecé a estudiar como una búsqueda personal, nunca lo pensé como una salida laboral. Pero luego me di cuenta de que podía acompañar procesos de otras personas y que era apasionante. Es un proceso permanente de crecimiento personal» Adela Sáenz Cavia

…»A mí me ayudó muchísimo a reencontrarme con mi sensibilidad, mi capacidad de escucha y entrega, y fundamentalmente con la privilegiada posibilidad de ayudar a otros. Aunque el coaching supera la mera búsqueda de mayor productividad, impacta fuertemente en ésta. Entender qué juicios y emociones nos gobiernan, impacta en nuestra realidad diaria. Nos abrimos más al cambio, pero sabiendo que esto no es tan fácil como se pinta en muchos libros de autoayuda». Diego Kerner

Muchas veces desde las empresas (hay una suerte de moda en la Argentina) se le recomienda a los empleados participar de estos procesos. Sin embargo es necesaria una firme decisión de querer vivir la experiencia para que ésta funcione. «El proceso es muy personal e íntimo y si la persona no se involucra, no le va a servir ni a ella ni a la empresa», dice Sáenz Cavia y concluye: «Uno se respeta y se valora más, y valora y respeta más al otro. Como decía Gandhi, si yo cambio, cambia el mundo».

Fuente La Nacion Revista