Por Braian David para Conciencia Hoy 

*Colaboración de Oscar Lalanne 

 

El lenguaje es creador de mundos sociales en la experiencia de la gente. Implica valores que se constituyen desde comportamientos selectivos con o sin límites y deben realizarse como verdaderas concepciones de lo deseable. Esto sirve de criterio para apelar a la generación de identidad y ejecutar mejores acciones.

El habla responsable:

Dirige nuestros pensamientos y nos ayuda a crear de forma creativa una nueva realidad, con el fin de potenciar nuestras capacidades comunicativas.

Desde el coaching se reconoce que lenguaje es igual a poder. Es decir que la forma de actuar en el lenguaje define lo que somos y permite la expansión de las posibilidades.

A partir del diseño de conversaciones, el habla responsable brinda coherencia a nuestras interpretaciones con el fin de hacer declaraciones y promesas. Por estas razones, la  integridad de nuestros valores y pensamientos abre espacios de aprendizaje y nos transforma en autores responsables de nuestra vida.

Hablar con responsabilidad empodera el lenguaje y nos impulsa a superar nuestras limitaciones. Esto nos permite reconocer la trascendencia de las palabras y expresiones a las que habitualmente recurrimos.

Por ejemplo:

– La palabra «no» se determina en relación a algo cercano: No toques mis trofeos. No hagas ruido. No me gusta como está.

– La expresión «Pero»: niega todo lo anterior que decimos. Juan es buen chico, pero.. María es muy inteligente, pero..

«No puedo«: nos genera la idea de incapacidad, falta confianza en uno mismo. Mejor cambiarlo a no podía.

Intentar: su interpretación dispone una posibilidad de error, es preferible transformarlo en acción. Hacerlo.

– De la necesidad a la posibilidad: en vez de «tengo que» o «debo» pasar a «quiero».

– Uso del si condicional: modificar el «si» por «cuando» y hacerse cargo.  Es decir, en vez de pensar:  » si consigo el auto», cambiarlo por: «cuando consiga el auto».

– Implementando verbos en condicional debilitamos nuestras expresiones: es mejor pasar de «quisiera», «si pudiera», a «quiero», «puedo».

– Hacer cambios para el futuro y adaptarlo al presente. Por ejemplo: de «voy a lograrlo» pasar a «lo estoy logrando». De esta manera deja de ser futuro y forma parte de nuestro presente.

Estas interpretaciones, nos permiten diseñar un lenguaje en función de lo que queremos que pase. Desde aquí podemos analizar lo que generan estos cambios en nuestras vidas y la de los demás.

Cuando hablamos para cambiar y hacernos responsables de nuestros actos, interpretamos el mundo buscando la superación, el crecimiento y conocimiento. Desde nuestra observación en búsqueda de posibilidades, creamos la realidad a partir del lenguaje generativo y la experiencia.