Por Cecily Valentine

Uno puede pensar en girar en determinado momento y cambiar el futuro aparente de ciertos acontecimientos. Creo que cada uno intuye ese instante cuando todo comienza a mutar y se da el comienzo de algo, contraproducente o no: minutos antes de la tormenta los pájaros se atrincheran, el viento se oye diferente, los grillos se tornan ruidosos, la naturaleza se prepara, la energía fluye de manera distinta.

Están quienes siguen adelante y están los que colapsan de solo saber que saldrán de su zona de confort. En este segundo caso, se necesita voluntad y bastante valentía… Yo me pregunto: ¿Hay situaciones inevitables?;  y no hablo de la muerte que es ineludible para todos, hablo de ciertos escenarios que de haberlos analizado, podríamos haberlos evitado. Quizás.

Quizás, no haya situaciones inevitables y todo sea parte de un destino, de un aprendizaje digitado. Quizás, hasta lo hemos elegido antes de haber nacido para intentar trascender en esta vida lo que no pudimos en otras. Tal vez, el cambio vertiginoso de ciertas decisiones ya estaba totalmente diagramado, quizás a eso se le llame destino.

Escrito o no, inevitable o no, lo cierto es que se vive, se aprende y en ciertas oportunidades incluso tropezamos con las mismas piedras.