…“Cada juicio que emites es a ti a quien juzgas”

Defino juzgar como el simple, continuo y cotidiano acto de valorar, o formar juicio u opinión sobre algo o alguien, ¿te suena esto?. Es algo que nuestra mente hace constantemente sin descanso. Y es esto lo que nos consume…

«la vida, la dicha y la paz».

Todo juicio que emitimos es erróneo, por la sencilla razón de que tanto a ti como a mí, en verdad, nos es imposible el poder juzgar. Hay que disponer de la información y el criterio suficiente para poder hacerlo.

¿Lo tenemos nosotros?.

Tú me dirás que eso de no juzgar es imposible, de hecho nuestras vidas en este mundo se soportan sobre el juicio que de continuo estamos emitiendo sobre todas las personas, situaciones y cosas. Es en esto de juzgar es donde radica todos nuestros males. ¿Te sorprende lo que digo? Y no es que no debas juzgar es que no puedes.

Formar juicios no es muestra de sabiduría. La renuncia a todo juicio lo es.

Liberarse de la absurda carga de juzgar. Toda la fealdad que vemos a nuestro alrededor es el resultado de nuestros juicios al igual que todo el dolor que contemplamos.

Pero si no juzgo las cosas ,¿que hago?.  Perdonarlas… dejarlas pasar… Decidir vivir tranquilo y confiado de la bondad de las cosas… ¿No parece una mejor opción?. Esto, o agotar tu mente y tu alma con juicios vanos que no conducen a nada. hay que decidirse.

¿Has probado alguna vez a pasar un día sin juzgar nada ni a nadie? ¿Y aceptar las cosas, las personas y las situaciones tal y como vienen sin emitir juicio alguno al respecto?

Planteado esto, que pases un lindo día !!!


Fuente: ununiversomejor