En la Facultad de Derecho de la UBA

Por Vanesa López

Se hizo hincapié en la búsqueda del diálogo y de valores como el amor y el reencuentro con el prójimo.

El estado de crispación, destrato y desinterés por el bien común, así como la violencia en todas sus formas, desde las más pequeñas hasta las más brutales, constitu- yen un fenómeno que observa- mos y vivimos a diario. Convoca- mos a un espacio de reflexión para analizar las causas y escu- char experiencias acerca de cómo hacerle frente y reconstruir una sociedad fragmentada.

El lunes 14 de agosto médicos de San Francisco Solano fueron atacados por familiares de un paciente, que destrozaron el hospital. Unos días más tarde en Trelew dos chicas de 14 años golpearon a una compañera y registraron la agresión con sus celulares. Mientras tanto, en Florencio Varela un nene de 14 años asfixió con la almohada a otro de 10.

Ese mismo día, la mamá de un alumno de una escuela de Garín estampó con golpes en la cara a la maestra de su hijo. Todo ocurrió en unos pocos días de agosto. “Es el reemplazo del diálogo por la confrontación”, señaló Silvia Fesquet, editora jefa de Clarín, en la presentación de la jornada Violencia Cero que se hizo hoy en el aula magna de la Facultad de Derecho de la UBA.

“Lamentablemente nos hemos acostumbrado a todos estos hechos y los hemos naturalizado. Es preciso que reaccionemos ante ellos”, dijo Fesquet sobre el encuentro que tuvo el apoyo del Foro Internacional de Mujeres (IWF).

La búsqueda de una salida a la violencia, eje de una jornada de reflexión de expertos

“¿Qué sabe la neurociencia sobre la violencia?”, preguntó el científico Facundo Manes, primer orador del evento. “La emoción nos hace humanos. Nosotros tenemos seis emociones básicas. La agresión ha estado con nosotros desde principios de la humanidad, con Caín matando a Abel. Es un instinto natural en todos nosotros”, explicó. Para ejemplificarlo, mostró videos con niños, ratones y moscas peleándose entre ellos.

“La violencia, a menudo causada por la frustración, puede ser individual o colectiva. Las causas son multifactoriales: políticas, socioculturales, ambientales, psicológicas -continuó Manes-. Hay factores sociales, del entorno, que pueden desencadenar la violencia. Pero también hay en el cerebro circuitos de violencia”.

La búsqueda de una salida a la violencia, eje de una jornada de reflexión de expertos

Por su parte, el filósofo y ensayista Santiago Kovadloff sostuvo que “la lucha que corresponde emprender contra la violencia pasa en primer término por una educación que esté orientada hacia el reencuentro con la idea del prójimo”. Y agregó: que “una sociedad violenta es una sociedad que empieza por hacer de la palabra una herramienta de dominio. Los contenidos de la violencia comienzan en el campo del lenguaje”.

La búsqueda de una salida a la violencia, eje de una jornada de reflexión de expertos

Con tono más íntimo, la filósofa Diana Cohen Agrest habló desde su propio dolor. “¿Qué nos está pasando con la Justicia?”, preguntó. “Ezequiel se había llevado mi auto. Me dijo: ‘chau mami’ y yo distraídamente levanté la cabeza de la computadora y le dije ‘chau mi amor’. Fue la última vez que lo vi. Mi hijo había sido matado en una entradera. ¿Cómo puede ser que esta persona esté libre?”.

La búsqueda de una salida a la violencia, eje de una jornada de reflexión de expertos

Por su parte, el psicólogo Miguel Espeche arrancó con una consigna para el público: “¿Qué es lo contrario de violencia? Piensen en palabras. De la violencia se sale promoviendo esas palabras. Cuando vayan en el colectivo, vayan viendo señales de amor. Estamos acá porque hay amor”.

La búsqueda de una salida a la violencia, eje de una jornada de reflexión de expertos

La psicóloga Silvia Barbas, especialista en psico-traumatología, dijo que su apuesta es generar relaciones amorosas. Poder mirar al otro en su potencial, no en lo que no puede hacer o lo que le falta”.

Por último, Christine Pintant, presidenta de la Fundación «Casa Rafael», habló de los chicos del barrio de La Boca. “Están expuestos a riesgos. La calle no es un buen lugar. O mejor dicho es un lugar ideal para la violencia, con robos, prostitución, tiroteos”, enumeró. La entidad ofrece actividades artísticas –como cine, música y plástica—donde los chicos asisten cuando quieren y por el tiempo que quieren. Porque Christine está convencida de que “la belleza cura” y así lo demostró la orquesta que cerró la jornada. Haciendo magia sobre teclados, guitarras y violonchelos –y ante un público que los aplaudió de pie– los pequeños dejaron en claro que se puede hacer frente a un mundo violento.

Fuente Clarín Imagenes Alfredo Martinez