Por Eva Espinosa Moreno (Coach)

Comunicación Intrapersonal

¿Y tú quién eres?

No lo sé.

Estas fueron las palabras que me regaló un cliente en su tercera sesión de Coaching. A veces nos cuesta mucho, conocernos y reconocernos.

En la mayoría de ocasiones vivimos tan presos de otros y tan carentes de nosotros que hemos olvidado lo que somos, dejando en un segundo plano nuestra persona y todo aquello que nos hace vibrar por dentro y brillar por fuera.

En su día, a mí me pasaba lo mismo. Cuando me preguntaban acerca de mí me quedaba en blanco. No me conocía. No sabía qué contestar. Y no me conocía porque no me había dado espacio ni tiempo para conocerme. El tiempo para conocerme nunca llegaba, me dejaba en un segundo plano.

Dentro de mí una vozme susurraba que me atreviera a conocerme y otra voz me decía que esperara. Que tenía miedo. Me asustaba pensar el lugar a donde me llevaría ese primer paso que mi mente se negaba a dar y mi corazón me pedía a gritos que diese, que confiase.

Sin duda uno de los retos a nivel personal más importantes que he superado, ha sido confiar. Confiar en mí. Confiar en la vida. Confiar en las personas. Es un gran reto cuando a lo largo de mi vida me he inculcado y me han inculcado la necesidad de controlarlo todo. Se supone que la intención positiva de “ese querer controlar” es para estar más tranquila ¡Qué incongruencia!. ¡Desgasta muchísimo! y en gran medida, nos anula. Anula nuestra esencia y naturalidad. Nuestra naturaleza espontánea, curiosa e inquieta.

“No es el desafío lo que define quienes somos ni qué somos capaces de ser, sino cómo afrontamos ese desafío: podemos prender fuego a las ruinas o construir un camino, a través de ellas, paso a paso, hacia la libertad”  Richard Bach

Cuando abandonamos la necesidad de control, ganamos salud mental y emocional. Dejamos de cargar con maletas viejas y rotas que nada nos aportan para acompañarnos de una mochila pequeña con solo lo necesario. Dejamos atrás las dudas, las quejas, los lamentos, las inseguridades y la culpa. Respiramos mejor y nos amamos más. La ligereza del momento presente nos ayuda a enfocar la energía y nuestro talento en el hoy, olvidando el mañana que puede o no llegar.

Una de las herramientas que sin duda me han ayudado enormemente a conocerme y actualmente me facilita el acompañamiento a otras personas, es la comunicación intrapersonal.

“La persona más influenciable con la que hablarás todo el día, eres tú. Por favor, ten cuidado con lo que te dices” Zig Ziglar 

La comunicación intrapersonal es la capacidad que cada uno de nosotros tenemos para conectar, conocer y reconocer nuestros pensamientos y emociones. ¿Para qué sirve? Sirve para mucho más que para conocernos. Nos facilita la aceptación personal para facilitar cambios en nosotros, en nuestro entorno y en consecuencia en nuestra vida. Es la herramienta perfecta que nos ayuda a calibrarnos y a descubrir en qué punto y en qué momento nos encontramos. Define “nuestro aquí y nuestro ahora personal”, “el cómo nos percibimos”. Nos espeja nuestra autoestima para qué decidamos cómo queremos pensar, sentir y actuar en presente para así pensar, sentir y actuar en consecuencia en el futuro.

Es en nuestro diálogo interno donde podemos “si lo permitimos” conectar con nuestras pasiones y talento. Lamentablemente, en ocasiones nos lo ponemos muy difícil. La contaminación y degradación de pensamiento y emocional a la que nos sometemos nos impide vernos, escucharnos y sentirnos. Parar esa espiral insana de autodestrucción, es posible. Y sin duda, nuestra mente es una gran aliada que nos permite construirnos en lugar de destruirnos, respetarnos en lugar de anularnos, amarnos en lugar de autoboicotearnos.

¿Y si aprendemos a pensar y a sentir? ¿Cambiaría nuestra historia?  ¿Nuestra forma de percibir la vida? ¿Nuestra actitud hacia las dificultades? ¿Descubriríamos parte de nuestro talento oculto? ¿Potenciaríamos competencias y habilidades en nosotros que hasta el momento han pasado desapercibidas? La respuesta a todas estas preguntas es ¡SÍ!.

Pensar- pensamiento. Ese hermoso verbo y sustantivo que en la Escuela nadie nos enseñó. Ese verbo que nos resta energía y desgata, pero que necesitamos conocer y practicar para enfocar nuestra vida. Pensar, es la capacidad que tenemos las personas de formas ideas y representaciones de la realidad en nuestra mente, relacionando unas con otras. Pensamos para organizarnos principalmente. También a través del pensamiento encontramos diferentes fórmulas que nos permiten explorar nuevos caminos y alternativas para nosotros. Pensar nos permite decidir con determinación y convencimiento. Encontrar la mejor vía para nosotros. Solucionar esos asuntos pendientes y rendirnos a lo que somos en verdad: Esencia y vida.

La inteligencia Emocional es la capacidad que tenemos las personas para identificar y manejar nuestras emociones con eficiencia, generando en nosotros y en nuestro entorno resultados positivos. Es la habilidad para gestionar nuestras propias emociones y las de los demás. Nos permite sacar grandeza de cada persona y situación que nos acontece. Para mí es la estrategia que me permite “darle la vuelta a cada situación para conseguir percibir “esa realidad” desde diferentes niveles y puntos de vista, para elegir finalmente la que más tiene que ver conmigo, con mis necesidades y momento presente.

Cuando nos permitimos conocernos y descubrirnos, comenzamos a vivir en profundidad, con sentido. Empezamos a superar los límites autoimpuestos. Nos conectamos con nosotros, con nuestro talento, emociones, pensamientos, motivaciones y sueños. Adquirimos la habilidad de construir nuestra propia historia abandonando aquello que ya no está en consonancia con nosotros. Recuperamos el amor hacia nosotros, hacia las personas y la vida. Recuperamos nuestra confianza y autoestima. Adquirimos la habilidad de mejorar nuestro diálogo interno, nos motivamos y empoderamos. Superamos las dudas, las quejas y el resentimiento. Nos permitimos volver a empezar tantas veces como creamos que es necesario. Sin juzgarnos.

Antes de despedirme quiero dejarte con estas frases

  • “La vida es demasiado corta para que te dejes por el camino”
  • “La vida es demasiado corta para que no les lo mejor de ti”.
  • “La vida es demasiado corta para que te dejes para mañana o para el día que tengas tiempo”.

Si tú quieres y así lo decides. Sabes que cuentas conmigo.

Puedo acompañarte a transitar el camino. ¡Creo en ti!

¡Gracias por leerme y por estar aquí!
Eva Espinosa Moreno Coach, Mentora & Speaker- Comunicación, Oratoria y Talento.

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