Por Braian David para Conciencia Hoy 

*Colaboración de Oscar Lalanne 

 

Las personas reconocemos valores que son cruciales a la hora de definirnos como individuos y eso es lo que nos hace únicos frente a los demás.

Cotidianamente, las personas hacemos uso de atributos como la honestidad, el respeto, la sinceridad, etc, que caracterizan el accionar humano. Sin embargo muchas veces debemos reconocer cuando no estamos cumpliendo con nuestras propias reglas.

Por ejemplo:

Juan dice que es una persona honesta, amistosa y comprometida. No obstante, últimamente se ha mostrado muy irascible y por estas razones se duda qué tan amistoso es en realidad.

Cuando no estamos cumpliendo con nuestros valores básicos, aparece un nuevo concepto: el juicio de culpa.

¿Qué es la culpa?

La culpa es un juicio que funciona desde la naturaleza social del individuo en su necesidad de vincularse a los demás. A través de ella aprendemos como debemos comportarnos, y nos permite reconocer si algo está bien o mal.

Sin culpa no podemos desarrollar nuestras capacidades humanas porque nos permite reconocer imperfecciones que debemos modificar. Por lo tanto para que esto suceda, debemos hacernos cargo de nuestras responsabilidades.

Durante muchos años la culpa ha sido utilizada como anzuelo para manipular los sentimientos humanos y aprovecharse de la falta de compromiso de la población.  Entonces todas las personas crecemos respetando un estatuto o conjunto de leyes aprendidas culturalmente y que son acorde a los estándares sociales.

Por eso cuando no cumplimos con las normas ni respetamos nuestros compromisos, entramos en una situación de vergüenza y rechazo. Es decir que la culpa proviene de una profunda insatisfacción de las acciones del individuo en un contexto definido.

¿Cómo superar nuestro error?

  1. Reconociendo la causa
  2. Controlando nuestras reacciones
  3. Haciéndonos responsables

Para ser libre de toda culpa debemos comprometernos a cambiar y por lo tanto es necesario identificar si nuestras declaraciones son:

– Disfuncionales: explicación que describe y discute y que le vamos a hacer; me siento culpable; si total todos lo hacen; pero..

– Funcionales: un quiebre que abre posibilidades

El coaching explica que desde las declaraciones funcionales, podemos aprovechar la culpa y utilizarla para reconocer en qué nos equivocamos y generar el cambio adecuado.

Entonces, la culpa se define como el reconocimiento de la irregularidad en los actos culturalmente aprendidos, y la búsqueda de un castigo para quien no cumple con las normas sociales. No obstante debemos hacernos responsables de nuestros errores en pos de fortalecer relaciones desde la creación de nuevos compromisos.

A partir de la generación de posibilidades podemos entender que la culpa es un aliado que nos advierte cuando nuestros valores entran en duda. Si la aprovechamos de forma efectiva, podremos disfrutar de una vida repleta de experiencias y oportunidades.