Por Braian David para Conciencia Hoy 

*Colaboración de Oscar Lalanne 

 

¿Cómo describimos las emociones?  el término emoción viene del latín emotĭo, que significa «movimiento o impulso», «aquello que te mueve hacia». Es decir es un movimiento que nos lleva a la acción. Las emociones son reconocibles. Son respuestas automáticas a diferentes situaciones.

Para analizar o distinguir nuestras emociones, debemos identificar qué hay detrás de ellas, reconocer qué juicios realizamos y que nos llevan a reaccionar de una manera particular.

Intervenir en las emociones y controlar el tiempo en el que permanecemos en ellas es fundamental, porque si permitimos que se acomoden en nuestro ser, pasan a ser estados de ánimo.

La tristeza, el enojo, la felicidad, la alegría, el pavor, etc. Distinguiendo las diferentes emociones, podremos explorar los estados de ánimo. Éstos no son ni buenos ni malos, más bien son positivos o negativos. Es importante analizarlos desde la motivación, las circunstancias y examinar cómo podemos mejorar nuestro rendimiento.

Las emociones no solo se sienten, también se ven. En la postura, en señales, lenguajes, conductas. Cuando cambian nuestros estados de ánimo, también lo hacen nuestras posturas corporales, nuestras conversaciones son diferentes. Es necesario salir de ellas y del reconocimiento, pasar al desarrollo de un nuevo lenguaje, cuerpo y emoción

Emoción son todas esas situaciones que la persona crea para expresar, lo que esas condiciones le generan en la mente. Es la simpleza de la que no podemos ocultar nuestro estado actual. Quizá podemos intentar esconderlas del mundo, para evitar mostrar vulnerabilidad.

Mientras más evitamos sentir de alguna forma, nos vamos pareciendo más y más, a eso que queremos negar. Es fundamental buscar un equilibrio y reconocer lo que nos está pasando, y de la observación, tomar acción al respecto.

¿Cómo?

Preguntándonos, en qué emoción estamos ubicados. Desde las conversaciones internas, cambiándolas por otras o bien desde la Fisiología, es decir haciendo algo distinto con nuestro cuerpo (saltar, correr, caminar, incorporarse, erguir la columna, mirar hacia arriba, etc). Ésto modifica nuestro estado interno emocional y nos predispone a realizar Acciones diferentes.

Por otro lado, las emociones son señales que nuestra mente recibe, y que son necesarias para analizar si hacer un cambio, ya sean actitudes, hechos del pasado o por causas biológicas. Esto nos permite marcar una pauta, un rumbo sobre las acciones que serán críticas en el curso de la vida.

Observando el origen de las emociones podemos entender lo que sentimos y hacer algo al respecto, comprometernos a cambiar.  Relajarse una que otra vez, y dejar que la marea nos arrastren al fondo de nuestro ser. Allí en lo más profundo de la imaginación, están las posibilidades que la vida nos ofrece.

No permitas que tus emociones ahoguen tu destino, vive cada momento, cada risa y cada lágrima, no dudes en sentirlas, porque solo reflejan tu condición más pura. Tu verdad.