Diego Costa Melgar Diego Costa Melgar

«Me encantaría estudiar arte, pero eso significaría pedir permisos en el trabajo para salir media hora antes, durante 3 días a la semana, y eso pone en riesgo mi estabilidad laboral, y no puedo arriesgar mi estabilidad por algo que no me dará los mismos ingresos.»

«Me encantaría lanzar mi Startup pero necesito más inversión para hacerlo bien, total, la plata llama a la plata, y no puedo gastar en algo que no es seguro. Mejor lo hago más adelante.»

«Mi sueño es hacer una película, pero no tengo los contactos ni el tiempo. Lograr eso es mucho esfuerzo y tiempo. Espero poder más adelante.»

«Me encantaría dedicarme a lo mío, pero acá mi sueldo es mayor, y he visto cómo vive la gente que se arriesga de esta forma.»

Todas son excusas válidas y reales que he escuchado o dicho más de alguna vez. No juzgo a quienes se protegen del alto riesgo, o a quienes se sienten poco valorados por sus jefes, o a quienes simplemente tienen demasiadas responsabilidades como para asumir cualquier tipo de cambio en sus vidas, pero sí creo que es muy importante hacerse unas cuantas preguntas, que no van a significar ningún riesgo, pero que pueden cambiar tu vida y darle más sentido a ella:

1. Lo que creo que es mi sueño, es realmente mi sueño?

2. A pasos agigantados o a pasos de hormiga, estoy haciendo algo para cumplirlos?

3. Si sigo tomando el mismo camino de siempre, cómo puedo esperar llegar a un lugar diferente?

Todos los argumentos son válidos para no hacer aquello con lo que soñamos, y muchas veces nos sentimos estancados, pero hay formas de hacer las cosas para disminuir los miedos que te paralizan, disminuir los riesgos que no puedes tomar, y re-educarte en el camino de cumplir con tus sueños.

A pasos agigantados o a pasos de hormiga, lo importante es acercarte cada vez más a lograr aquello que te hace feliz.