Por Mayra Jazmin Mirabelli  Coach y Capacitadora


Cuando era chica se me ocurrían muchas ideas para ganar dinero. En 1° grado calcaba dibujos de princesas, los pintaba y se los vendía a mis compañeras quienes desesperadas me los sacaban de las manos. Con ese dinero, compraba las golosinas que no se vendían en el kiosco del colegio; y las vendía en los recreos. Así iba juntando dinero, para tener ahorros y comprarme cosas que me gustaban, e incluso algo que me sirviera para generar más dinero.

Con el pasar del tiempo, ya de más grande, quise seguir creando negocios, pero jamás prosperaron. Quedaba varada en el estudio de mercado, en crear los productos o en la inversión inicial que me faltaba. Fueron épocas muy frustrantes, odiaba trabajar en relación de dependencia y pasar horas en una oficina. Anhelaba manejar mis tiempos e ingresos. Pero en el camino, me frustraba tanto que terminé desistiendo y pensando que tener un negocio propio no era para mí.

Cuando empecé a compararme, pese a mis intentos e ideas, no lograba definirme como emprendedora, es así que un día me pregunté ¿Qué es emprender?

Cuando hablamos de emprendedurismo, estamos hablando de la forma de relacionarnos con nuestro futuro. Cuando logré ampliar el mapa pude ver que esta forma de  mirar es mucho más rica y amplia que sólo hablar de un negocio o idea nueva. Entonces ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué hace que algunos sean reconocidos como emprendedores y otro no?

Desde mi punto de vista, el emprendedor no sólo  declara su visión de sí mismo en un futuro a mediano o largo plazo, sino que está comprometido con las acciones necesarias para cumplir con esa proyección. Él dio un paso más que otras personas, además de declarar que va a hacer algo; empezó a hacerlo. Parece una simpleza pero la mayoría de las personas permanece en el deseo de hacer algo, mientras que el emprendedor  convierte su deseo en realidad.

Para lograr pasar del decir al hacer, quienes toman esta decisión se encuentran con diferentes desafíos en el camino, pero el primero, que muy pocos superan, es el miedo. Miedo a lo desconocido, al futuro incierto. Entonces surge la pregunta  ¿Cómo construir mi relación conmigo mismo en un futuro que desconozco? ¿Cómo me preparo para toda esa incertidumbre?

Creo que lo principal para abordar un emprendimiento, la clave, está en revisarnos a nosotros mismos en cómo nos relacionamos hoy con nosotros y, por ende, con los demás. Las relaciones se construyen desde  las conversaciones, el compromiso, la responsabilidad y el amor. Pero lo más importante son las conversaciones, somos seres sociales y a través de nuestras palabras construimos o destruimos mundos, relaciones, negocios, posibilidades, etc. Es importantísimo entender, y hacernos cargo, de que  tenemos la capacidad de construir futuro.

Entonces hoy, creo fuertemente, que emprender es sólo el inicio  de un camino de conocimiento a nosotros mismos, de creación de posibilidades y relaciones. Emprender es crear futuro a partir del deseo propio, creando relaciones con nuestras conversaciones.

  • Mayra Jazmin Mirabelli Coach Ontológico Transformación Organizacional
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