Por Braian David para Conciencia Hoy 

*Colaboración de Oscar Lalanne 

 

¿Cuántas veces escuchamos lo que se dice, lo que nos piden, los ruidos, las alertas de mensajes, los cantos de las aves, el sonido del mar, la música? Nuestros oídos perciben, reciben una señal externa que puede o no ser agradable, pero aún así lo sentimos.

La comunicación primordial de las especies existe por generar señales. Ruidos, gritos, palabras, toques, cualquier método con el que se pueda compartir una idea con los demás.

Entender el mensaje depende de nuestra capacidad de prestar atención en lo que se quiere contar, y es lo fundamental al momento de crear lazos, amistades, negocios, comprender una lección, un idioma, etc. No solo basta con recibir el mensaje, debemos estar atentos para interpretar y poder responder de forma positiva o negativa.

Escuchar es uno de los sentidos que a veces ignoramos. Estamos tan enfocados en nuestro trabajo, actividades, por enojo, tristeza, no querer equivocarnos y solo oímos lo que creemos relevante. Por eso muchas personas piensan que los demás no los entienden o que están solos en el mundo.

Las 24 horas del día nuestro cerebro recibe información y la traduce de manera tal que sepamos cómo reaccionar. Por eso rechazamos alguna música, o nos va bien en algunas temáticas y en otras no, o a mitad de la noche nos despertamos porque escuchamos algo o evitamos captar lo que nos dicen porque no nos resulta lógico.

Decidimos qué cosas son importantes y cuáles no.

Cuando no prestamos atención, ponemos barreras entre nuestra mente y el mundo. Si no escucho con certeza por ahí fracaso en lo que me exigen. Las personas más influyentes en el mundo suelen comentar, que escuchando se aprende más que hablando.

Tampoco debemos tomar en consideración todo lo que nos dicen. No podemos confiar siempre en que lo que oímos es la verdad. Es necesario comprobar, porque ninguna historia es más real que la experiencia.

A todos nos ha pasado que alguien cercano, amigos, ídolos, quién sea, aconsejan seguir lo que nos funciona, lo que nos beneficia y concentrarnos en ello. Y por estas razones muchas veces prestamos atención solamente a lo que creemos valorable. Desde los sentimientos, desde la experiencia, el contexto, intereses, compromisos. Interpretamos, oímos y realizamos un análisis, para finalmente obtener resultados.

La música es uno de los instrumentos para comunicar nuestros pensamientos. Podría decirse que es la mejor manera de conectar con los demás, y es porque simplemente debemos escuchar lo que nuestra intuición nos dice. Es decir, no solo es importante abrir los oídos, sino en escuchar lo que sentimos, algunos lo denominan piel de gallina, mariposas, corazonadas, etc. Por eso siempre que tengas dudas, mejor no digas nada, y respira. En palabras de Pitágoras:

«Escucha, serás sabio. El comienzo de la sabiduría es el silencio»