Por CINTHIA ENDEN
Peinando almas

¿Te pusiste alguna vez a observar cuánto sonríe la gente?

En algún momento me propuse observar algo que llamó mi atención, y descubrí que hay personas que siempre están sonrientes… y otras que, al parecer, no tanto.

Y claro que los seres humanos no estamos sonriendo todo el tiempo, sonreímos según lo que nos acontece, o según nuestro estado de ánimo. Sin embargo, noté que muchas personas desconocen el beneficio y el poder de la sonrisa.

Hay muchos tipos de sonrisas, las hay sinceras, las hay fingidas, otras parecen tímidas, las hay espontáneas o desganadas, hay algunas burlonas, pero también hay seductoras. en fin, la lista podría ser larga. ¡Pero yo hablo de esas personas que más allá de las circunstancias, le sonríen a la vida! ¿Significa que están felices todo el tiempo? ¡Claro que no!

Significa, que eligen mostrarle su mejor cara a cada día, significa que, a pesar de los pesares de la vida, se sienten vivas. ¡Y no es que solo le sonríen a la gente, le sonríen a la vida misma! En este tipo de personas se ve y se siente una energía contagiosa, que hace que quieras estar con ellas, y que, aunque sean pasajeras, te alegran el día. Su característica principal es que parecería ser que respiran gratitud y sabiduría, y aunque ni ellas mismas se dan cuenta, impactan profundamente en los demás.

Cuando uno sonríe, la realidad se ve diferente. Cambia la emocionalidad, la corporalidad, cambian nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos.

Significa simplemente mover los músculos cigomático mayor y menor, el elevador del labio superior, el elevador del ángulo de la boca, el orbicular de los ojos, el risorio, el depresor del labio superior y el bucinador. ¿Complicado? Por supuesto que no, es mucho más simple, es achinar los ojos, mostrar sutilmente los dientes, y pensar en todo el poder que tiene una sonrisa y que muchas veces no sabemos aprovechar.

Así que lo que te propongo hoy, es crear el hábito de sonreír, agradeciendo todos los días por estar vivo, por tener todo lo que tenés, devolviéndole eso a la vida, con una sonrisa tan grande que te duelan las mejillas, que se te arrugue la cara, que importa?

A fin de cuentas, ir por ahí amargado o enojado, no soluciona los problemas, en cambio, sonriendo, quedarán las marcas en tu rostro, de que tu paso por esta vida valió la pena. ¡ Jamás dejes de sonreír !!!

CINTHIA ENDEN * Estilista del alma
* COACH ontológico * Mail: enden_cinthia@hotmail.com  *  WA:  +54 11 4161 0112