Entrevista de Mariana Valle Riestra  al Dr. Daniel C. Dominguez Eisen

Se trata de un acto totalmente inconsciente e involuntario que puede aumentar en determinadas situaciones, sobre todo si entra en juego el estrés.

—Doctor, me duele la mandíbula, sobre todo por las mañanas… Y mi mujer dice que a la noche me rechinan los dientes…
—Mmmmm, parece que usted tiene bruxismo.

Con este típico diálogo entre paciente y odontólogo suelen comenzar muchas de las consultas que recibimos los especialistas por estos tiempos. Los dientes chocan entre sí fuera del acto de la masticación normal, se frotan y frotan todo el tiempo y esto provoca su desgaste y variadas consecuencias.

Es un acto totalmente inconsciente e involuntario que puede aumentar en determinadas situaciones, sobre todo cuando la persona está bajo una situación de estrés, de la que muchas veces tampoco es consciente.

En busca de nuevas soluciones a las ya clásicas (como la colocación de las plaquitas de protección de los dientes a la hora de dormir), los tratamientos de vanguardia han ampliado la visión de esta problemática, aportando más elementos para comprenderla y darle solución. Por eso, hoy se sabe que el bruxismo puede y debe contar con un abordaje integral.

Como odontólogo e investigador de esta problemática a través de trabajos en España, Alemania y Finlandia, fui elaborando en las últimas dos décadas un modelo de comprensión ampliado sobre la dinámica del funcionamiento de las enfermedades bucodentales, que ha servido de base para diseñar tratamientos más cómodos, efectivos y con mayores garantías de éxito y satisfacción para el paciente. Un modelo donde la odontología convencional se combina con los conocimientos que nos brindan otras ciencias como la psicología aplicada y la neurociencia.

Los dientes se frotan entre sí porque los músculos correspondientes accionan para realizar este movimiento. Pero ¿qué determina que esos músculos se contraigan? Por lo pronto, ciertas aéreas cerebrales emiten órdenes que se manifiestan a través de ese síntoma expresando un conflicto. Esto nos indica que hay un malestar para descubrir. Y es nuestra tarea buscarlo con diferentes métodos para dar soporte y llegar al éxito en un tratamiento.

El método que desarrollé ofrece las herramientas y el modelo de comprensión ampliado a pacientes, profesionales y terapeutas implicados en abordar esta situación de manera integral. Debemos comprender que el paciente es un todo, no hay bruxismo aislado… No sólo hay dientes que se frotan fuertemente para causar dolor, molestia, fastidio, sino que hay una persona a la que le suceden cosas que la estresan mucho y se expresan con el rechinar de dientes. De allí, que haya causas que descubrir y tratamientos convencionales e integrales para lograr el bienestar.•