Por Braian David para Conciencia Hoy 

*Colaboración de Oscar Lalanne 

 

Desde el coaching se describe una nueva habilidad para darnos cuenta y resolver los problemas en nuestra vida.

Los quiebres

Sin embargo, para poder definirlos es necesario reconocer primero un problema.

¿Cómo superamos un problema? Buscando soluciones desde nuestra observación.

Pero, ¿qué pasa cuando el problema es nuevo y no sabemos cómo superarlo?

Investigando desde el no sé que no sé. Es decir de lo que está fuera de nuestras experiencias y de lo externo, generamos posibilidades de solucionarlo.

En palabras de Albert Einstein:

«No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos»

Todo problema tiene su origen en un observador específico que lo reconoce.

¿Cómo lo solucionamos?

Modificando nuestra percepción del problema. O sea que si analizamos desde el observador, podemos encontrar oportunidades.

¿Qué sucede cuando no estamos superando el problema?

Reaccionamos, nos quejamos, sufrimos, perdemos confianza y buscamos culpables.

Entonces desde el momento en que nos comprometemos a realizar estos cambios, generamos un quiebre y comenzamos a crear conciencia desde un campo específico que antes no identificábamos.

Sin compromiso no hay quiebre. Por lo tanto si no aceptamos la situación encontramos problemas.

Los quiebres se definen cuando:

  • Expresamos preocupación por algo que nos sucede
  • Visualizamos nuestra vida con el propósito de cambiarla

Por otro lado,  la Ontología explica que todo quiebre debe comenzar a partir del reconocimiento del conflicto y la declaración de un determinado «basta» o «alto» expresado por la persona.

Es decir Basta de…

  • Seguir desaprobando los exámenes
  • Faltar al gimnasio
  • Gastar el presupuesto
  • Malgastar el tiempo

Reconociendo estas declaraciones, podemos dar fin a los problemas que nos incomodan y pasar a la búsqueda de soluciones desde nuestro punto de observación.

¿Cómo generar nuevas posibilidades que nos guíen hacia resultados satisfactorios?

  • Poniendo límites
  • Diciendo NO
  • Manteniendo el orden del espacio que nos rodea
  • Cumpliendo con los horarios
  • Planteando con los demás nuestro problema

En conclusión

Todo problema se puede solucionar a partir de:

  • La declaración de un quiebre
  • El reconocimiento de una visión o compromiso
  • Tener iniciativa en encontrar resultados con recursos propios
  • La implementación de pedidos
  • La observación de nuevas posibilidades que se presentan
  • El aprendizaje que nos será de ayuda la próxima vez que se presente un problema

Por eso, cada vez que pienses que los problemas te superan y no podés alcanzar tus metas, recordá que si observamos desde afuera de nuestros conocimientos las soluciones aparecerán. Y sólo abriéndonos al mundo, encontraremos esos resultados que nos brindarán la experiencia necesaria para superar límites que parecían inalcanzables.