Advertencia: esta nota no es apta para personas con problemas cardíacos, o que se asusten muy fácilmente. Desde el diario Concienciahoy.com no te recomendamos leerla con la luz apagada

Comencemos…

Desde mucho tiempo, las sociedades han interpretado de diferentes formas, las causas que impulsan las acciones humanas.

El honor, la familia, la cultura, un deseo, todos son ejemplos de elementos que son propios de las personas que habitamos el mundo.

Por otro lado estos hábitos, acciones, pensamientos, son impulsados por los sentimientos y la capacidad de interpretación de la realidad humana como el amor, la ira, escuchar, comunicación, los juicios y afirmaciones, que son atributos característicos de las personas.

Pero hay algo que está faltando…

Los seres humanos tenemos una increíble obsesión por una dosis de adrenalina de vez en cuando. Necesitamos una reacción o estímulo que nos paraliza, o esa sensación de escalofrío, que nos aterra y nos arrastra en un camino oscuro y tenebroso, del que no hay escapatoria. Ese sonidos que se acerca de apoco, y nos obligaba a taparnos la vista; que nos hace temblar y sentirnos derrotados porque no estamos seguros de lo que va a pasar. Una sombra misteriosa que se apodera de nuestra mente, que nos espanta y congela la sangre.

Aunque nos paralicemos, transpiremos  y no podamos dormir por semanas enteras, eso que te da temor, te desespera y de un susto te levanta de tu asiento; eso que es un misterio para algunos y un desafío para otros. Eso es:

El MIEDO

¿Qué es el miedo?

Es una interpretación subjetiva del contexto y que podemos superar con compromiso.

¿Cuándo sentimos el miedo?

En todo momento que registramos una amenaza que nos genera una respuesta interior.

¿Cómo puedo aprovechar el miedo?

Haciéndolo nuestro aliado:

Las personas nos acostumbramos a pensar que el miedo es algo malo o negativo. ¡Y no siempre lo es! No existen emociones buenas o malas, sino estados emocionales que se generan de forma automática en nuestra mente.

El miedo avisa, sugiere y abre puertas que te convierten en el capitán de tu vida.

¿Cuándo fue la última vez que te asustaste?

La sensación de que nos observan en la noche;  miedo al fracaso; a transitar un barrio desconocido; a gastar demasiado; miedo al éxito, a la incertidumbre , a un animal, a la oscuridad, etc. Por estas razones hay que ser capaces de identificar nuestros miedos

Existen diferentes miedos:

– Temor: genera una sensacion que puede controlarse. Por ejemplo: llevar un buzo en la mochila en caso de que refresque. O apagar el gas cuando salís de tu casa.

– Fobia:  es un temor intenso e irracional hacia algo que representa poco o ningún peligro a nuestra salud. Es el miedo que paraliza.

– Pánico: sentirse incapaz de controlar el horror dentro de uno mismo. Ante una amenaza, la mente recibe una señal que nos avisa que estamos al borde del peligro.

¿El miedo es un problema?

Al contrario es un indicador que envía una señal, con el fin de hacernos reaccionar y decidir qué hacer, en ese mismo instante.

Sin embargo, muchas personas en lo cotidiano realizan juicios sobre lo que es el miedo. Pero son las mismas que se aterran si pierden el trabajo o son los que menos se arriesgan o deciden tomar acción.

Otro ejemplo es el de aquellos que por temer a enfermarse, compran todo tipo de remedios o temen equivocarse. También están los que creen que los hombres no deben asustarse ni temer a algo o alguien. Que está mal o quizás los acusan de cobardes, para ocultar sus sentimientos detrás de muros de inseguridad.

Nunca permitas que alguien más niegue tu capacidad de sentir y expresarte.

Existen dos indicaciones de miedo a destacar: 

– Disfuncional: nos paraliza

– Funcional: que nos ayuda a salir del problema

Ambas nos ayudan a reconocer en qué situación estamos y qué reacción debemos tener ante todas las inquietudes, para crearnos actitudes generadoras de posibilidades, evitar mantenernos mucho tiempo observando desde el miedo disfuncional y reaccionar de la forma más efectiva para impulsarnos hacia el éxito.

Por estas razones debemos hacerle frente a nuestros miedos y conquistar nuevas experiencias, que forjan nuestra valentía. Como diría Ralph Waldo Emerson:

A veces, aquello que más tememos hacer, es lo que más necesitamos…

 

Por Braian David para Conciencia Hoy 

*Colaboración de Oscar Lalanne